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Judit Pons Baños. Enfermera de salud mental. Referente de los programas de atención y prevención de la conducta suicida. Consorci Hospitalari de Vic

«El suicidio no se puede abordar sólo desde la salud»

Marta Aragó
Marta Aragó Vendrell
Periodista. Coordinadora de contenido
SOM Salud Mental 360
Judit Pons

El suicidio es un acto complejo en el que intervienen varios factores. Sin embargo, los especialistas siempre insistís en que las muertes por suicidio se pueden prevenir. ¿Por qué es importante repetir este mensaje?

«Porque muchas veces, cuando hablamos de suicidio o de las conductas suicidas, con toda la complejidad que supone y con todos los factores asociados, puede parecer que hablamos de una realidad inabarcable. Pero a nosotros la experiencia nos confirma que, a pesar de esta complejidad, si podemos detectar las personas que están en más riesgo, podemos ayudarlas. De hecho, muchas de estas personas nos dicen «Yo en aquel momento me quería morir, estaba convencida, no pensaba que podía continuar, y ahora me alegro de no haber muerto y de estar aquí».

A veces, confundimos la prevención con la predicción. Es cierto que no sabemos quién morirá por suicidio, el suicidio muchas veces no se puede predecir, pero sí que se puede prevenir».

¿Qué acostumbra a haber detrás de una conducta suicida?

«Desde la experiencia de acompañar a personas que están en riesgo de suicidio, podría decir que, a pesar de que evidentemente cada situación es individual y cada persona es diferente, hay un nexo común, que es un gran sufrimiento. ¿Por qué una persona llega al convencimiento de no querer vivir más? Porque conceptualiza que no puede más con una situación, y esto le genera un sufrimiento psicológico, emocional y físico. Esto no quiere decir que todas las personas que sufran, evidentemente, tendrán ideas de suicidio.

El sentimiento de culpabilidad y el estigma que hay sobre el suicidio hacen que a menudo las personas con ideas de suicidio no compartan su malestar. 

También hay otro factor, que es el hecho de sentirse solo ante este sufrimiento, que no quiere decir estar solo, sino que piensan que no pueden compartir lo que están sintiendo, porque nadie les puede entender. Hay mucho estigma sobre el suicidio; «Yo pienso en el suicidio, pero me siento culpable porque hay personas que me quieren, pero a la vez no lo puedo evitar». Y este sentimiento de culpabilidad con este estigma hace que no compartan qué les pasa, cuando lo más importante es poder explicarlo, porque es el primer paso para poder recibir ayuda.

Muchas veces, por ejemplo, una persona se encuentra en una situación de sufrimiento: no sé qué me pasa, estoy sufriendo, estoy vacío, no hay nada que me llene, no puedo dormir… Y tiene ideas de suicidio. Lo que puede pasar es que esté empezando un proceso depresivo, y la depresión la tenemos identificada y hay tratamientos para hacerle frente. Por eso es importante identificar qué está pasando y poder empezar un tratamiento».

Chico triste en el bosque

El trauma y la desesperanza, dos factores clave en la conducta suicida

Entiendo que hay que diferenciar cuando hablamos de malestar emocional y de trastorno mental. Pero, ¿los trastornos mentales, como la depresión, suelen ser los factores desencadenantes más habituales de un intento de suicidio?

«Saber qué está afectando a la persona en su día a día, más allá de si hay o no un diagnóstico, es lo que nos permitirá hacer un buen abordaje y un buen acompañamiento. A veces, dentro de este sufrimiento emocional no está tan claro qué es y que no es un trastorno. Es cierto que uno de los trastornos mentales más relacionados con la posibilidad de tener ideas de suicidio es la depresión, pero también hay otros trastornos como la esquizofrenia, el trastorno de conducta alimentaria, el trastorno límite de personalidad…Y no podemos olvidar el consumo de alcohol y otras sustancias, que muchas veces nos aparecen con otros trastornos mentales y que propician y empeoran las ideas de suicidio. Pero también puede haber una circunstancia concreta de la vida o un malestar para el cual muchas veces no hace falta un tratamiento farmacológico, pero sí que hace falta un acompañamiento, un poder compartir.

Lo más importante es pedir ayuda y sacarnos el estigma que supone tener un malestar o un problema de salud mental. Si no estoy bien, si aparecen ideas de suicidio, lo tengo que poder comentar para ver qué hay detrás y poder ponerle remedio».

Las personas que han hecho una tentativa constituyen una población de riesgo importante. Como debemos abordar la prevención con estas personas desde el ámbito sanitario? ¿Qué tipo de intervención crees que es la más adecuada?

«Con las personas que ya tenemos identificadas que están en riesgo de suicidio, porque ya han hecho un intento o porque tienen ideas muy claras y a veces muy planificadas, de entrada, desde la salud mental, hay dos abordajes que hay que hacer conjuntamente: uno es identificar si hay un trastorno mental de base para poderlo tratar; y el otro es el abordaje de las ideas de la conducta suicida, desde el acompañamiento y el apoyo. Al principio de la intervención hay que identificar qué ideas tiene la persona para poder elaborar un plan de seguridad: cuándo aparecen estas ideas, qué podemos hacer, qué puede hacer la persona para no llevar a cabo una conducta suicida y poder pedir ayuda... Es importante entender que muchas veces no se puede evitar que aparezcan ideas, porque forma parte del mismo sufrimiento, pero la persona debe tener claro que el hecho de que aparezcan no quiere decir que las tenga que llevar a cabo, y tiene que tener estrategias para poder coger el control de la situación».

En el Consorci Hospitalari de Vic tenéis un programa pionero de Gestión de casos de conducta suicida. ¿Cómo funciona y cuál es su objetivo?

«Es un programa que lideramos desde Enfermería. El objetivo final es que estas personas que ya tenemos identificadas de riesgo no hagan un intento de suicidio, y para conseguirlo abordamos las circunstancias que les causan el malestar, siempre con un acompañamiento y un seguimiento. 

Por eso, en primer lugar, es importante ver a la persona, conocerla, crear un vínculo y establecer una relación terapéutica. Por ejemplo, si hace poco que le han dado el alta del hospital, vemos cómo ha ido la vuelta a su casa, como está, qué le preocupa, qué apoyos tiene, establecer este plan de seguridad y ver también qué visitas tiene programadas y que necesita, si necesitará intervención de otros profesionales, etc.

A pesar de la complejidad que hay detrás de una conducta suicida, si podemos detectar las personas que están en más riesgo, podemos ayudarlas.

Después, ofrecemos un acompañamiento, que nos lo marcamos durante un año, mejore o no la persona, porque es poco invasivo. Si la persona lo necesita, le ofrecemos un teléfono de contacto y nos puede llamar y, si lo prefiere, hay un espacio semanal donde puede venir presencialmente sin tener que pedir hora. Evidentemente, también puede ir a urgencias fuera de este horario de atención y, como cualquier otro personal, tiene el 061. Y después también hacemos una serie de llamadas, cada vez más distanciadas, para saber cómo está la persona, como se encuentra».

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2022 en España se produjeron una media de 11,2 suicidios al día. ¿Debemos tomarnos más en serio este problema grave de salud que nos afecta a todos?

«Actualmente, mueren por suicidio más del doble de personas que por accidentes de tráfico. Cuando dicen que el suicidio no se puede prevenir, pienso: ¿qué hay más imprevisible que un accidente de tráfico? Pero para disminuir los accidentes de tráfico se hicieron políticas a todos los niveles: cambiaron normativas de tráfico, fabricaron coches más seguros, mejoraron las condiciones de las carreteras, pusieron normas de seguridad…Y se ha conseguido. ¿Por qué con el suicidio no nos ponemos también a ello?

El suicidio es un problema de salud pública que no solo se puede abordar desde salud, se tiene que abordar desde diferentes circunstancias, porque si una persona no tiene trabajo y no sabe cómo llegar a final de mes, por ejemplo, esta circunstancia le puede provocar un sufrimiento importante que lo puede llevar a deprimirse, a tener ansiedad…Hay que abordar la complejidad que tiene la conducta suicida. Se tienen que hacer, pues, políticas a diferentes niveles para poder prevenir.

En el programa, por ejemplo, cada vez atendemos a más personas, pero claro, después nos hemos dado cuenta que cada vez atendemos a más personas que no han llegado a hacer un intento de suicidio. ¡Qué bueno! Estamos llegando a las personas antes de que lo intenten, estamos haciendo este abordaje más preventivo».

Claves prevencion suicidio

Claves para la prevención de la conducta suicida

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 17 de Abril de 2024
Última modificación: 22 de Abril de 2024

Si tienes pensamientos suicidas, pide ayuda:

También puedes comunicarte con los servicios de emergencia locales de tu zona de residencia.

El suicidio es la primera causa de mortalidad externa en España desde hace más de una década. A pesar de la complejidad que se esconde detrás una conducta suicida, las muertes por suicidio se pueden prevenir, sobre todo si se detectan a las personas consideradas de riesgo, o bien porque han hecho un intento previo o porque tienen ideas claras e identificadas.

Este es el objetivo del Programa de gestión de casos de conducta suicida, que llevan a cabo en el Consorci Hospitalari de Vic, liderado desde Enfermería. Hablamos con Judit Pons, enfermera especialista en salud mental referente de este programa, que apuesta por un acompañamiento y un seguimiento personalizado, poco invasivo, pero muy próximo, que empieza por abordar las circunstancias que causan malestar a la persona con ideas de suicidio.