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Artículo

El tratamiento farmacológico del TDAH en niños y adolescentes

Los tratamientos combinados o multimodales ayudan a controlar los síntomas
Tania Prieto

Tania Prieto Toribio

Psiquiatra. Área de Salud Mental.
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Laura Martínez Fernández

Laura Martínez Fernández

Psiquiatra. Área de Salud Mental.
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Niño estudiando concentrado

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una patología que provoca, principalmente, problemas para prestar atención, hiperactividad y comportamiento impulsivo. 

El TDAH puede afectar al rendimiento escolar, al comportamiento, a los sentimientos y a las relaciones con los demás. Es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la infancia y que se suele diagnosticar en los primeros años aunque, a menudo, los síntomas continúan presentes en la vida adulta.

¿El TDAH provoca alteraciones en el cerebro?

Los estudios de neuroimagen cerebral han demostrado que en niños con TDAH existen problemas en los circuitos reguladores que comunican dos zonas cerebrales:

  • La corteza prefrontal: encargada de la función ejecutiva como planificar acciones, iniciarlas, darse cuenta de los errores y corregirlos, evitar distracciones por estímulos irrelevantes, ser flexible si las circunstancias cambian y ser capaz de acabar la acción.
  • Y los ganglios basales: implicados en el control de los impulsos al coordinar o filtrar la información que llega de otras regiones del cerebro e inhibir las respuestas automáticas.

También estarían afectados los circuitos que conectan con el cíngulo anterior:  encargado de la gestión afectiva y del manejo de las emociones, de la regulación de la atención y de la eliminación de las distracciones.

Los neurotransmisores son mensajeros químicos que sirven para que las neuronas se comuniquen entre ellas por todo el sistema nervioso a través de unos receptores. De esta forma los impulsos neuronales se transmiten de una neurona a otra y de una región cerebral a otra.

TDAH

El TDAH, un trastorno común en la población infantil

La corteza prefrontal y los ganglios basales se comunican a través de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina

La alteración de estos neurotransmisores:

  • Disminuye la atención y la capacidad de iniciar y continuar actividades.
  • Dificulta la memoria de trabajo.
  • Dificulta la capacidad de neutralizar estímulos irrelevantes y la capacidad de bloquear respuestas inadecuadas.
  • Dificulta la planificación de actividades complejas y la organización.
  • Incrementa la actividad física y la impulsividad.

¿Cómo ayuda el tratamiento farmacológico en el TDAH?

El tratamiento farmacológico puede reducir los síntomas del TDAH en un gran número de personas al ayudar a que el flujo de neurotransmisores sea más eficiente entre las neuronas de las diferentes regiones cerebrales afectadas.

No obstante, el tratamiento para el TDAH no sólo se limita a medicamentos, sino que debe contemplar un enfoque multidisciplinar e integrado con un abordaje desde todos los niveles, que incluya a la familia, el centro escolar y la persona atendida, y que se adapte a las necesidades y preferencias individuales.

Los tratamientos combinados o multimodales suelen ser los más efectivos. Ayudarán a controlar gran parte de los síntomas del TDAH y a disminuir su repercusión en la vida cotidiana, pero no son curativos. 

El tratamiento generalmente es prescrito por un especialista, como pediatra o psiquiatra, y se deberá hacer un seguimiento del efecto del tratamiento y de la evolución clínica de la persona. 

Opciones de abordajes farmacológicos en TDAH

La principal división que realizaremos entre este tipo de fármacos será entre fármacos estimulantes y otro tipo de fármacos o no estimulantes.  

Será necesario tener en cuenta que algunos de los medicamentos deben tomarse todos los días y otros podrán tomarse únicamente los días escolares. 

Los tratamientos combinados ayudarán a controlar gran parte de los síntomas del TDAH y a disminuir su repercusión en la vida cotidiana, pero no son curativos. 

Ocasionalmente se recomienda realizar pausas de tratamiento para comprobar la necesidad del tratamiento o para disminuir los efectos secundarios.

El inicio de la medicación se realizará de forma progresiva, iniciando el tratamiento con dosis bajas y optimizando la dosis según respuesta clínica y tolerancia del fármaco.   

Fármacos estimulantes: 

Los estimulantes son el tratamiento de primera línea para el TDAH en niñas y niños en edad escolar. A pesar de su nombre, los estimulantes no hacen que un niño con TDAH se sienta más excitado, sino que mejoran la comunicación entre varias áreas del cerebro. Esto ayuda a mejorar la atención, la concentración y el autocontrol.   

El metilfenidato, la lisdexanfetamina y la dexanfetamina, son los estimulantes más utilizados para el tratamiento del TDAH. 

  • Metilfenidato: está disponible en fórmulas de acción corta (podrá recibir hasta 3 dosis por día) y fórmulas de acción prolongada que generalmente se tomarán una vez al día. 
  • Lisdexanfetamina y dexanfetamina: en España únicamente está disponible en fórmulas de acción prolongada. 

Numerosos estudios han demostrado consistentemente una mejora a corto plazo del funcionamiento conductual, académico y social de los niños tratados con estos tipos de fármacos.

Mindfulness tdah

Mindfulness para mejorar los síntomas de los niños y adolescentes con TDAH

En cuanto a los efectos a largo plazo, varios metaanálisis confirman su efecto positivo sobre el comportamiento y el funcionamiento social respecto al placebo.

Los estimulantes parecen ejercer mayores efectos sobre los síntomas asociados al TDAH cuando se combina con un tratamiento multimodal.  

La mayoría de los efectos secundarios serán leves o temporales. Los más frecuentes asociados a este tipo de fármacos son la pérdida de apetito, la pérdida de peso y el insomnio.  En la mayoría de los casos los efectos secundarios se reducen o desaparecen con una disminución de la dosis o con un cambio de medicamento con un compuesto estimulante diferente. En el caso de la pérdida de apetito o pérdida de peso se pueden tener en cuenta ciertas alternativas como: 

  • Administrar el medicamento después del desayuno. 
  • Cambiar a un fármaco no estimulante.
  • Consumir alimentos ricos en proteínas y carbohidratos durante el desayuno, antes de tomar la medicación o dentro de los 10-15 minutos después de haber tomado la medicación. También tomar meriendas ricas en proteínas o altamente calóricas, tomar la cena e incluso considerar un resopón.  

Estos fármacos sólo funcionarán el día que el niño o adolescente se tome el medicamento. No se mantendrán en el cuerpo durante mucho tiempo, por lo tanto, desaparecerá su acción rápidamente cuando se abandone el tratamiento.  En el caso de los de acción prolongada será importante no administrarlos muy tarde, porqué podrán provocar insomnio esa noche.  

Fármacos no estimulantes:  

Existen otros medicamentos psicotrópicos que también se utilizan para el tratamiento del TDAH, ya que no todos los niños y adolescentes responden a la medicación estimulante de forma significativa y otros experimentan efectos secundarios que justifican un cambio.

Estos fármacos alternativos consisten en: 

  • Atomoxetina: 

Este fármaco funciona como un inhibidor selectivo de la recaptación de noradrenalina (IRSN), lo que significa que aumenta la cantidad de noradrenalina en el cerebro ayudando a la mejoría de la concentración y en el control de impulsos.  

La atomoxetina es una alternativa a los estimulantes que se puede utilizar en personas con antecedentes de abuso de drogas o que tienen familiares con antecedentes de abuso de drogas. Es un fármaco que se ha visto efectivo en la disminución de la sintomatología TDAH, siendo una buena alternativa a los fármacos estimulantes. Sin embargo, se recomienda un tratamiento continuado, no recomendando los parones del tratamiento en épocas no lectivas. 

Los efectos secundarios más frecuentes suelen consistir en pérdida de peso, disminución del apetito, vómitos, náuseas, malestar estomacal y dificultad para dormir. 

  • Guanfacina y clonidina: 

Ambos fármacos se incluyen en la familia de antihipertensivos, como agonistas alfa-2-adrenérgicos, pero también se ha visto un efecto sobre el déficit de atención en aquellas personas  con TDAH. También se podrán utilizar como alternativa a los fármacos estimulantes en aquellos casos que no sea posible su administración.  

Debido a que también funcionan como antihipertensivos uno de sus efectos secundarios será la disminución de la presión arterial. Otros efectos secundarios comunes y también transitorios incluyen cansancio o fatiga, dolor de cabeza, dolor abdominal o boca seca.