Consejos para no caer en la trampa del «cuerpo ideal» en las redes sociales

Identificar la realidad de lo que vemos en Internet es clave en la prevención de los trastornos de la conducta alimentaria
Jordi Mitjà
Jordi Mitjà Costa
Enfermero de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA). Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Eduard Serrano Troncoso
Dr. Eduard Serrano Troncoso
Doctor en Psicología. Coordinador de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA). Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Decálogo tca

Si no concibes tu vida sin Internet es, probablemente, porque formas parte de la generación Z o millennial o la generación Y o posmillennial. Pero el entorno digital, que tantas alegrías y ventajas nos aporta, es también un caldo de cultivo de inseguridades personales, acosos varios y difusión de bulos.

Convivir con Internet y las redes sociales en nuestro día a día supone un reto para nuestra salud mental por diversos motivos: 

  • La inmediatez y rapidez con que recibimos y compartimos contenidos. Esta inmediatez deja poco margen para pensar de forma racional sobre lo que estamos viendo o leyendo, de cuestionarnos lo que hay detrás y cómo nos afecta.
  • La dificultad de distinguir entre contenidos reales, bulos o contenidos modificados mediante filtros. La gran cantidad de contenidos que recibimos en un solo día supera nuestra capacidad de procesarla. A ello se une la predisposición de consumir contenidos afines a nuestras creencias previas o ideas preconcebidas.
  • Las redes sociales basadas en la imagen tales como Instagram o TikTok pueden ser un caldo de cultivo para el desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria. En estos espacios digitales confluyen la necesidad de reconocimiento, a través de seguidores y corazones, con la proyección de unos cánones de imagen que son un torpedo en la línea de flotación de millones de personas.

Instagram, la red que influye más negativamente en nuestra imagen

Un estudio de la Royal Society for Public Health entre jóvenes británicos de entre 14 y 24 años ya concluía en 2017 que Instagram es la red social que influye más negativamente en nuestra imagen corporal. Y es que Instagram es una red social donde el éxito y la popularidad se mide en la cantidad de corazones para las fotos y seguidores para el usuario. Esa recompensa inmediata actúa de refuerzo positivo en el tipo de imagen que proyectamos, a la vez que su ausencia nos puede llevar a cambiarla para adaptarnos a unos cánones de imagen ideal que no responden a la realidad.

Las imágenes que publicamos en Instagram de nuestros cuerpos se realizan en función de los estereotipos marcados en la sociedad y la gran mayoría están retocadas con filtros. Con frecuencia estamos expuestos a la comparación sesgada con los demás, y nos juzgan por ella. Las personas que tienen una buena autoestima serán menos vulnerables a los efectos de esta comparación.

La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) realizó una revisión de estudios que confirma que el uso de Instagram incrementa el riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) entre las personas más jóvenes, hasta tal punto que puede existir una relación entre la mayor utilización de la red social en chicas de menor edad y la aparición de síntomas más graves de este trastorno. Este trabajo ha encontrado una relación entre el uso de Instagram y la insatisfacción con el propio cuerpo de jóvenes y adolescentes que tienen TCA. Estas buscan publicaciones relacionadas con trastornos de la alimentación con el objetivo de mantener la motivación para seguir perdiendo peso o trucos para ocultarlo. Además, las chicas con cuenta de Instagram realizan ejercicio de manera más estricta y sistematizada que aquellas que no la tienen.

El análisis realizado advierte sobre grupos cohesionados y organizados que promueven el denominado «impulso por la delgadez» como un estilo de vida. Quienes hacen apología de estos TCA utilizan Instagram por su capacidad para viralizar imágenes.

¿Has buscado información sobre cómo adelgazar?

Que levante la mano quien no ha buscado alguna vez información sobre dietas en Internet. Se trata de una de las búsquedas más frecuentes. El problema radica en que Internet, y tampoco las redes sociales, no distingue entre los contenidos fiables y basados en evidencia científica de todos los que, sin ningún tipo de control se vuelcan en el entorno digital.

Saber reconocer la información fiable es clave cuando te encuentras en una situación vulnerable. Es decir, si sientes presión por la imagen que proyectas, si tienes una autoestima baja, un ánimo depresivo, ansiedad o una insatisfacción general con la imagen corporal. Exponerte al impacto de estos contenidos que fomentan los trastornos de la conducta alimentaria te pone en riesgo de desarrollarlo o mantenerlo.

Aunque sea difícil aislarse de estos impactos puesto que vivimos conectados continuamente, hay maneras de protegerse aplicando el sentido común.

Se trata, precisamente, de una cuestión que las personas usuarias y los profesionales del Hospital de Día de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona conocen bien porque es tema de conversación y análisis de las propias experiencias.

Estos son los 10 consejos que han identificado para aprender a detectar la información fiable y segura acerca de los TCA en Internet y las redes sociales:

  1. Verifica quién es el autor y revisa la fecha de publicación.
    Saber quién hay detrás de una información es importante para detectar si hay algún interés poco fiable. La fecha de publicación también es importante porque, a menudo, se comparten informaciones de otras épocas como si fueran actuales, prestándose a la confusión.
  2. No te fíes de los titulares llamativos.
    Los titulares de las noticias están pensados para incitarte a seguir un enlace, no necesariamente reflejan una realidad.
  3. Fíjate en el formato y diseño de la información.
    En las páginas web o perfiles que recogen bulos es muy habitual encontrar una redacción pésima, con faltas de ortografía y un lenguaje poco cuidado.
  4. Investiga la fuente de la información (profesional acreditado, medios de comunicación serios, entidades de referencia u organismos oficiales).
    Identificar donde se publica la información nos puede dar una pauta clara de la fiabilidad de la misma. En el caso de los medios de comunicación reconocidos, es importante entender que, pese a que se trabaja con información contrastada, suele haber sesgos de opinión.
  5. Acuérdate que cuando hablamos de salud, la evidencia científica es la prueba de la eficacia y seguridad.
  6. No te creas todo lo que ves. Las fotos suelen estar retocadas con filtros o con programas de tratamiento de imagen.
  7. Comprueba cómo te hace sentir lo que lees. Las noticias falsas pueden condicionar tus emociones.
  8. Desconfía de las recetas milagro y de la información que te quiere vender algo.
  9. Ten en cuenta que las dietas y los medicamentos siempre son recetados por profesionales especializados.
  10. Asegúrate de que la información se ha publicado en otros medios, y contrástala con fuentes oficiales.
Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 29 de Abril de 2022
Última modificación: 29 de Abril de 2022
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