www.som360.org/es
Blog

¿Cómo acompañar a los niños y niñas con TDAH desde la escuela?

Recomendaciones para el profesorado
Queralt Burgaya Julià

Queralt Burgaya Julià

Psicóloga y maestra
Alumnes amb TDAH

El mayor reto de cualquier docente es crear espacios que favorezcan el aprendizaje para todo el alumnado, teniendo en cuenta tanto las necesidades de cada uno de los niños y niñas del aula como las del conjunto de la clase, de manera global. Uno de los trastornos más frecuentes en la etapa escolar es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). A continuación, os presentamos algunas recomendaciones que os pueden facilitar el acompañamiento del alumnado con TDAH, tanto individualmente como en la gestión de la clase.

¿Qué sabes del TDAH? 

Conocer a fondo las características del TDAH es clave para evitar caer en mitos o fijar objetivos demasiados difíciles de lograr. Los diagnósticos son útiles, porque permiten hacernos una rápida idea de cuáles son las necesidades que suelen presentar las personas diagnosticadas, a pesar de que nunca se deben perder de vista las particularidades de cada alumno.

Reflexiona sobre la gestión del aula

La finalidad es crear un entorno favorable para facilitar la adaptación de todo el alumnado y generar oportunidades de aprendizaje. Se trata de cuidar el espacio de aprendizaje, tanto dentro como fuera del aula, con el objetivo de incrementar el compromiso y la implicación del alumnado en las actividades.

¿Cómo podemos promover un ambiente que facilite el aprendizaje para el alumnado con TDAH?

  • Minimizar las distracciones: procura que el aula sea un espacio con pocas distracciones y pocos estímulos.
  • Distribuir al alumnado estratégicamente: sitúa al niño o niña con TDAH en un lugar tranquilo, cerca del docente, y en un grupo de trabajo o junto a niños tranquilos. 
  • Establecer unas normas claras: hay que establecer unas normas y unos límites claros desde el primer día, puesto que aportan seguridad y coherencia tanto al equipo educativo como al alumnado. Las normas se pueden acordar con todo el grupo clase, tienen que estar visibles en todo momento y se tienen que hacer valer. Es decir, las consecuencias de las acciones tienen que estar fijadas con antelación, tienen que ser proporcionadas a la actuación y se tienen que ejecutar con inmediatez y en todas las situaciones. Para ello, es importante la coordinación y la implicación de todos los miembros del equipo educativo. 
  • Anticiparse a los cambios o a las novedades: la anticipación de los cambios en la rutina y de las estrategias para afrontarlos es beneficiosa para todo el alumnado, pero especialmente para los niños con TDAH.  
  • Priorizar el reforzamiento positivo y evitar el castigo: el reforzamiento y los elogios, sinceros y proactivos, son una herramienta efectiva para promover el comportamiento adecuado y el aprendizaje. Los castigos o las reprimendas, sobre todo si son frecuentes, no les ayudan a saber cómo tienen que actuar, los estigmatizan y, a menudo, les privan de aquellas actividades que les ayudan a regular su conducta (de juego o movimiento), y generan, todavía más, sentimientos de frustración y rabia. 
  • Promover un entorno positivo: dedicar tiempo al diálogo, a la validación de las emociones y a la cooperación es fundamental para cuidar el clima del aula. Si hay muchos conflictos, se puede dedicar un espacio a la restauración, a la mediación o al diálogo.
Fracaso escolar

TDAH, bajo rendimiento y fracaso escolar

Cuida la autoestima del alumno con TDAH

Pon el foco en las fortalezas del niño o niña con TDAH. ¿En qué destaca? ¿Cuáles son sus puntos fuertes? Suelen ser creativos, expresivos, espontáneos y tener mucha energía. Os proponemos valorar y potenciar estos aspectos, aprovechándolos dentro y fuera del aula: a la hora de realizar una lluvia de ideas, de salir a la pizarra, de hacer demostraciones ante los compañeros y compañeras, etc. 

Hay que confiar en él y hacérselo saber, de manera positiva, ayudándolo a sentirse exitoso en todos los ámbitos (en el aprendizaje, en sus relaciones sociales...).

Prioriza les adaptaciones metodológicas

El TDAH no es un trastorno del aprendizaje, pero esto no quiere decir que no repercuta en el aprendizaje ni en el rendimiento académico. Por lo tanto, se deben elaborar adaptaciones metodológicas, sin modificar los contenidos curriculares. Solo se tendrían que adaptar los contenidos cuando el rendimiento académico del niño está gravemente afectado por las dificultades que presenta y no puede lograr los objetivos de aprendizaje, a pesar de las adaptaciones metodológicas llevadas a cabo. 

¿Qué adaptaciones metodológicas facilitan el aprendizaje a los niños con TDAH?

  • Guardar un espacio de la clase para la información importante (horario, deberes, fechas de exámenes...) y recordarla frecuentemente. 
  • Darle instrucciones breves y claras y asegurarnos que el alumno las ha entendido. 
  • Dividir las tareas en pasos más pequeños, secuenciarlas y ayudarles en la ejecución, favoreciendo el éxito. También es útil determinar cuánto tiempo tiene que estar en cada tarea. 
  • Enseñarle explícitamente como tiene que llevar a cabo las tareas y sus responsabilidades y supervisar frecuentemente su ejecución (ordenación de su cajón, utilización de la agenda, planificación del tiempo de estudio o de trabajo, etc.).
  • Complementar las explicaciones con elementos visuales (gráficos, mapas conceptuales...) y dar esquemas o apuntes para estudiar.  
  • Promover el uso de las autoinstrucciones. El entrenamiento en autoinstrucciones consiste en enseñar al alumno a guiar su conducta de manera efectiva mediante instrucciones para conseguir realizarla con éxito. 
  • Darle más tiempo para llevar a cabo las tareas y los exámenes. 
  • Facilitar la realización de los exámenes: utilizar un formato visualmente sencillo (resaltar en negrita la palabra clave de cada ejercicio, limitar el número de preguntas a cada página, etc.); simplificar las instrucciones; dividir los ejercicios en pasos más pequeños; combinar diferentes tipos de pregunta; promover la revisión al final de cada ejercicio o del examen; pactar previamente qué faltas de ortografía se penalizarán, etc.
  • Emplear la figura de compañero-guía, es decir, un compañero que lo ayude con la agenda y el material escolar, y evitar penalizar los olvidos de material o deberes. 
  • Procurar que no tengan un volumen excesivo de deberes para hacer en casa.
ayudar alumnos teaf

¿Cómo ayudar al alumnado con TEAF?

Aborda las dificultades de forma directa

Es preferible escoger pocos objetivos, que sean sencillos, pero que a la vez supongan cierto grado de reto. Los objetivos tienen que estar redactados en positivo, tienen que ser específicos, se tiene que poder comprobar su logro y tienen que ser asumibles y alcanzables tanto para el niño como para el equipo educativo. No servirá, pues, como objetivo, «no levantarse de la silla», que es demasiado general, está redactado en negativo y no especifica cuándo se tendrá que poner en práctica. Además, seguramente es demasiado difícil de lograr. Se podría cambiar por el objetivo de «pedir permiso para levantarse de la silla durante la hora de después de volver del patio». 

Para la redacción de los objetivos es recomendable que se implique todo el equipo educativo y, según la edad, también el alumno o alumna. Merece la pena proporcionar información continuada sobre el comportamiento que se espera del alumnado y los objetivos a lograr. El seguimiento de este alumnado tiene que ser constante para que perciban que se les atiende y se les entiende.

Para terminar, no olvides coordinarte 

Coordínate con el equipo educativo del centro, con los referentes que tratan al niño o niña externamente (psicólogo, psiquiatra...) y realiza entrevistas con la familia periódicamente. Compartir estrategias que contribuyan a gestionar las dificultades del alumnado, unificar maneras de actuar y establecer objetivos comunes facilita la tarea docente y la consecución de estos objetivos, a la vez que proporciona coherencia al niño o niña y a su entorno familiar.