Diez mitos sobre el TDAH

  • El TDAH no se puede detectar hasta los 6 años de edad

Falso. Son muchas las ocasiones en las que se pueden observar síntomas claros antes de los seis años. En todo caso, conviene siempre prestar atención a las señales de alarma y consultar con el pediatra. 

  • Si un niño se puede concentrar en algunas tareas y en otras no, significa que no tiene déficit de atención. 

Falso. Hay personas que descartan un posible TDAH porque ven al niño mantenerse quieto y concentrado durante horas haciendo cosas que le gustan, por lo que cuando no pueden lograr concentrarse en otras actividades creen que es por vaguería o pasotismo. Sin embargo, lo cierto es que las tareas divertidas y motivadoras captan su atención de tal manera que no necesitan hacer ningún esfuerzo para realizarlas, llegando incluso a estar hiperenfocados.

  • El TDAH se puede prevenir con disciplina y una buena educación en casa 

FALSO. Una educación adecuada puedemejorar o minimizar el im pacto negativo de ciertas conductas asociadas al TDAH, pero en ningún caso la disciplina prevendrá la aparición del trastorno o hará que éste desaparezca. 

  • Si alguien es muy tranquilo e introvertido no puede tener TDAH

FALSO. Muchas niñas y niños, no tienen una hiperactividad e impulsividad tan marcada, es decir, que su subtipo de TDAH es inatento, por lo que suelen pasar más desapercibidas. En esos casos, lo que destaca es que cometen errores por descuidos o falta de atención, parecen no escuchar cuando se les habla, no finalizan las tareas, extravían objetos o son descuidadas.

  • El TDAH es un trastorno moderno de reciente aparición.

Falso. La primera descripción médica del trastorno por déficit de atención e hiperactividad está documentada en 1902, aunque existen referencias a los síntomas del trastorno en documentos muy anteriores a esta fecha. 

  • El TDAH puede controlarse a través de la dieta.

Falso.  No hay ninguna evidencia de que la eliminación de alimentos (como por ejemplo, el gluten, el azúcar o los lácteos), los suplementos alimenticios o las vitaminas mejoren los síntomas del TDAH, aunque el omega-3 sí ha demostrado tener un pequeño efecto en la mejoría de los síntomas, estando indicado como complemento a la medicación.

  • El TDAH afecta a la inteligencia.

FALSO. Las personas con TDAH a veces tienen un bajo rendimiento escolar, pero su causa no es que tengan menor inteligencia. La inteligencia no tiene relación alguna con el TDAH. Existen personas con TDAH con diferentes cocientes intelectuales, de igual manera que en personas que no tienen TDAH. De hecho, en algunas ocasiones es común que confluyan a la vez dos condiciones como son las altas capacidades y el TDAH. Es lo que se conoce por doble excepcionalidad. 

  • El TDAH no es preocupante si no provoca  fracaso escolar.

Falso. Existen casos en los que el niño o niña no presenta fracaso escolar, por ejemplo, porque su nivel de  inteligencia está compensando las dificultades que provoca el trastorno. Sin embargo, es posible que en el ámbito familiar o social se estén dando otra serie de problemas derivados de la inatención o la impulsividad, y esto repercuta en su relación con el entorno y su autoestima.

  • El TDAH es un trastorno que está sobrediagnosticado.

Falso. Se estima que el TDAH, no sólo que no está sobrediagnosticado, sino que está infradiagnosticado sobre todo en el caso de adolescentes y adultos, siendo más notable este infradiagnóstico en el caso de las niñas y mujeres. 

  • Conviene «descansar» de la medicación durante los fines de semana y las vacaciones.

FALSO. Los fármacos para el TDAH no sólo se prescriben para mejorar en el ámbito escolar, sino que, al mejorar la capacidad de atención y la impulsividad, pueden evitar también problemas en entornos como el social o el familiar. De todos modos, el tratamiento siempre es individualizado y debemos consultar al profesional referente.